jueves, 18 de septiembre de 2014

Personas Tóxicas o Vampiros Energéticos

Vampirismo Energético/ Personas Tóxicas 
 
Primera Parte

En diversas ocasiones, me han preguntado sobre si es cierto que una persona pueda robar energía a otra, la respuesta es sí. Este tema apasionante es muy antiguo y antes se le llamaba Vampirismo Energético. Actualmente, en Psicología ha sido sustituido por la denominación de Personas Tóxicas. Ya veis lo cercano que está la Parapsicología con la Psicología, incluso me atrevo a introducirla dentro de la Criminología, concretamente en la Victimología.

Os voy a explicar en que consiste el proceso y como podemos ahuyentarlo. Es un tema que a mi me apasiona y lo tengo bastante estudiado y comprobado. La primera parte, constará de cómo actúa el supuesto agresor y cuál es la sintomatología de la víctima.



Señales e inicio
Haciendo un símil con el vampiro legendario de las películas de terror la idea sería la siguiente: un vampiro jamás puede acceder a su hogar a menos que tú le prestes el consentimiento y lo invites previamente a entrar. En nuestro lenguaje cotidiano es que nada ni nadie tiene el poder o la facultad de hacernos daño en el aspecto psíquico, a menos que nosotros mismos se lo permitamos.
 
En nuestra vida, tenemos el libre albedrío de coger la sartén por el mando de nuestras propias decisiones y actitudes, de que podemos abrir la puerta de nuestra mente a los supuestos problemas del exterior o de cerrarla para que nuestra mente sea un reducto impenetrable a la hostilidad del entorno. Podemos culpar a los demás de nuestros problemas emocionales, pero ello no modificará que nosotros somos el resultado final de lo que pensamos. Nuestro comportamiento exterior, siempre es la consecuencia de nuestra emotividad interior.

Si alguna amistad malintencionada, entiende que somos débiles y vulnerables mentalmente, y entonces decide sugestionarnos con impresiones negativas que aminen nuestra seguridad interior, esa fuerza exterior solo cobrará poder en nuestras vidas si damos permiso para que este acceso de negatividad entre en nuestra mente y en nuestras emociones.

Un ejemplo de ello en la vida cotidiana sería el siguiente: ¿Sabes una cosa?, hoy te veo ligeramente desmejorado, tienes mala cara, tu aspecto no parece el de siempre, parece que tienes algún problema o que algo te preocupe, ¿te encuentras bien?, ¿te ocurre algo? y nuestra respuesta ha sido la inseguridad respecto a nuestro estado real actual, que es excelente, y entonces hemos ido a toda prisa a mirarnos en el primer espejo que teníamos a mano para comprobar nuestro aspecto exterior. El vampiro, puede apuntarse un rotundo primer éxito: ha sembrado en nosotros la desorientación y en pocos segundos hemos encontrado a sentirnos mal. ¡Cuidado, no pensar ahora que todos son personas tóxicas! puedes estar un día mal y que la otra persona te pregunte por preocupación, eso ya lo notareis.
 
El ejemplo es muy sencillo, pero el hecho es cierto, alguien ha logrado que la sombra de la duda aparezca y que la desconfianza en nosotros mismos germine en nuestro interior. Si aplicamos estos temas al trabajo, economía, amor o amistad, la mínima fisura emocional, la mínima duda, el mínimo resquicio de inseguridad o de miedo que haya en nosotros permitirá que el vampiro tenga éxito, sin que este tenga que recurrir a medios mucho más complicados y extremos.

Nosotros mismos estaremos haciendo el trabajo de desgaste y autodestruccion personal, nuestra actitud frente a las cosas, nuestro miedos e inseguridades interiores han sido nuestro peor enemigo, porque ha provocado que nosotros mismos desperdiciemos la enegía que originalmente teniamos disponible en nuestro interior y la quememos inutilmente.

Síntomas de la víctima: Falta de energía frente la persona vampírica o tóxica, sensación de vacío al rato de estar conversando o cerca del otro, bajada emocional, sensación de malestar, dolor de cabeza, agotamiento.




No hay comentarios:

Publicar un comentario